Si bien hay júbilo en la población porque hoy el Congreso de Tucumán podría declarar la independencia de España y de todo dominio extranjero, después de un arduo debate iniciado el 24 de marzo pasado, las divisiones son hondas y los analistas avizoran aires de sangrientas guerras. Ya perdimos a los hermanos orientales, quienes se oponen a que Buenos Aires siga enriqueciéndose con su aduana, a costa de las provincias que producen esas riquezas. Esta declaración es apenas un comienzo y no son pocos los que pronostican poca vida para este Congreso. Falta mucho para que podamos acordar una Constitución que conforme a todas las Provincias y tal vez décadas para que podamos constituir una Nación, un sueño que hoy resulta bastante utópico. Los diputados estuvieron meses discutiendo la letra del acta de la declaración y ya hay versiones que indican que podría ser modificada en una sesión secreta. Esperemos que eso no ocurra. También hay congresistas a los que les incomoda la excesiva participación del clero en el Congreso, dado su estrecho vínculo con la corona española. El tiempo dará su veredicto. Mientras, aguardamos que esta declaración llegue a ser jurada, lo que según fuentes confiables podría concretarse el 21 de julio próximo. Hoy damos un paso, no más que eso.